El poker apasionado

La mesa de poker estaba en total silencio mientras los jugadores observaban todo lo que sucedía en ella. Todas las miradas van dirigidas a los naipes, todos los jugadores quieren ganar la partida de poker.

Muy tranquilos conservan esperanzas en los naipes que llegan en cada turno y piensan sus mejores apuestas, la mano de póquer está cada vez más apasionante. El repartidor tira los naipes a cada uno de los participantes y las miradas pasan a ellos que están en sus manos, todos manejan posibilidades de ganar apuestas y estudian los naipes que se dan vuelta en la mesa de juego. La mano de las apuestas de póquer comienza, unos se arriesgan, otros esperan turno y observan las jugadas de los adversarios. Nadie habla y todos mueven sus fichas, las van largando hacia el centro de la mesa para marcar presencia e intentar así acobardar a los rivales.

Pocas palabras aparecen en escena, a lo sumo alguna sonrisa o un gesto leve. Todos los apostadores prestan atención a la mesa y no se pierden movimiento de los rivales. Intentan adivinar los posibles naipes y figuras logradas por cada participante. Igual los buenos jugadores, experientes, saben e intuyen cuales podrían ser los naipes y en su cabeza manejan muchas posibilidades. El poker gratis continúa y todos quieren permanecer en la partida, algunos la abandonan sabiendo que sus posibilidades de victoria son muy escasas.

Al final quedan sólo dos o tres jugadores. Uno se retira y el duelo está pronto: las miradas se enfrentan y las fichas van llegando al centro de la mesa, igualando o superando apuestas . Todos miran y la escalera gana, sonrisas y miradas de revancha y asombro. Los naipes se recogen para volver a entrar en acción en la próxima partida.

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