Vamos a mostraros algunas estrategias para mejorar vuestro juego, aprender a apostar con inteligencia y vencer como los profesionales. Las cartas siempre nos ayudarán si sabemos acompañarlas de un sistema. Para lograr arriesgar lo menos posible y ganar el máximo posible, no hay dudas: la experiencia es lo que cuenta.
El primer consejo es estudiar bien a los jugadores al entrar en una partida y antes de sentarnos a jugar. No conviene nunca participar junto a jugadores expertos, ya que los únicos perjudicados seremos nosotros.... y nuestro bolsillo. Insistimos en que en este tipo de juego, adquirir experiencia es vital y para practicar hay salas free o libres, por Internet en las que no se paga..Y luego sí estaremos preparados para entrar a salas por dinero, pero siempre a nuestro nivel o más bajo.
Otra regla del poker es que hay que aceptar, aunque a veces duela, que los proyectos que tenemos al proyectar una mano son sólo eso: proyectos. Cuando las cartas no salen, lo mejor es cambiar rápidamente de juego. Nunca debemos olvidar que los oponentes están al acecho de nuestros juegos y un cambio brusco muchas veces sorprende y despista, así que puede llegar a ser beneficioso. En ello radica todo el juego.
Si cambiamos de cartas continuamente, aumentamos las probabilidades estadísticas. En algún momento las cartas tienen que salir y es mejor que lo hagan en nuestra mano que en la de los otros. Después de todo, el pozo es para todos los jugadores y no siempre llevaremos las de ganar. Hay que aprender a aceptar un mal juego, por la sencilla razón de que son inevitables. Lo importante es poder cambiarlo a tiempo.
Cuando las cartas son malas, siempre es preferible pasar. No hay peor estrategia que seguir adelante con una partida que de antemano sabemos que está perdida. Los que juegan muchas manos arriesgan perder todo el dinero y además descubren a los demás su estrategia, que es, precisamente, no tener estrategia. Jugar compulsivamente es un grave error en el poker. Nunca perdamos el Norte: podemos salir, descansar y volver a entrar más tarde. Entenderlo es fundamental.
El objetivo del poker es divertirse, claro que con ganancias. No se puede jugar estando tensos, angustiados o irascibles. Ante estas situaciones, sólo nos queda, salir inmediatamente y pensar un poco. Relajados podremos pensar más claramente, así que no perdamos ni por un momento la esencia del juego: entretenerse y pasarlo bien. Si jugamos sólo por dinero probablemente lo perdamos, porque hay que recordar siempre que el poker y los juegos de apuestas en general no sirven para salvar nuestra situación financiera. Todo el dinero invertido en fichas debe provenir de las sumas destinadas a tal fin, no de las finanzas personales. Esta aclaración evitará problemas mayores en el futuro.
Estudiemos las jugadas (las pasadas, las presentes y los proyectos de jugadas). Hay que aprender el máximo de las probabilidades y estadísticas. Observar con detenimiento a los oponentes y sus estrategias. Esta es la mejor manera de progresar en el juego, de acercarnos a los campeones. Y también es una forma distinta de diversión. La concentración también es indispensable, aunque sólo juguemos para pasar un rato ameno. Las estrategias se pueden ir probando en las distintas manos, para ver cuál es la que mejor se adapta a nuestro juego. Cambiar constantemente de estrategias hará que los oponentes pierdan el hilo de su observación y no sepan cómo catalogarte como jugador. Nunca hay que perder de vista a los demás porque ellos siempre nos están estudiando a nosotros. Desconfiar en el poker, es de inteligentes, asi como jugar casino e incluso jugando a la ruleta online.






